Macho de Sicalis flaveola captado en el Bosque Escondido de Marbella, exhibiendo su característica corona anaranjada bajo la luz de la mañana Paseando por las calles de nuestra querida costa ecuatoriana, es fácil dejarse llevar por la sinfonía de la vida cotidiana. Pero, entre el ajetreo y el bullicio, a veces un destello de color y un dulce trino capturan nuestra atención. Quizás te hayas topado con un ave de plumaje amarillo brillante, posada en un cable o en un tejado. Su apariencia es inconfundible, pero identificarla correctamente requiere un ojo atento y, a veces, una segunda mirada más cercana.